El
maltrato a los niños es un problema universal que ha existido desde tiempos
remotos, la investigación norteamericana
sitúa el momento de la
sensibilización mundial cuando investigadores como kempe, silverman steele y otros en el 1962 etiquetaron el llamado síndrome del niño maltratado.
Este
tipo de maltrato abarco serie de actos perpetrados utilizando la fuerza física de modo
inapropiado y excesivo. Es decir un conjunto de acciones no accidentales ocasionadas por adultos.
Esto
sucede cuando los padres abandonan a sus
hijos una falta de responsabilidad que
ocasiona una omisión ante aquellas
necesidades como descuido, de alimento
incumplimiento de tratamiento médico, impedimento a la educación.
UNICEF
entiende a los menores víctimas de maltrato y el abandono como aquel segmento
de la población conformado por niños, niñas y jóvenes hasta 18 años, que sufren
ocasional o habitualmente actos de violencia física, sexual o emocional, sea en
el grupo familiar o en las instituciones sociales. El maltrato puede ser
ejecutado por omisión, supresión o trasgresión de los derechos individuales y
colectivos e incluye el abandono completo o parcial.
Tanto en el
maltrato físico que ya he mencionado en alguna entrada anterior del blog, como
en el psicológico (emocional), pueden causar graves consecuencias en la vida
futura del menor. Hay que añadir que el maltrato emocional es bastante
frecuente, pero es más sutil, aunque evidentemente es igual de grave.
En
la actualidad, el modelo que mejor explica el maltrato infantil, es el modelo
integral. Dicho modelo, considera la existencia de diferentes niveles
ecológicos, encajados unos dentro de otros interactuando en una dimensión
temporal. En este modelo, existen factores compensatorios (armonía marital,
planificación familiar, satisfacción personal, escasos sucesos vitales
estresantes..) que actuarían según un modelo de afrontamiento, impidiendo que
los factores estresantes (como, historia familiar de abuso, desarmonía
familiar, baja autoestima, trastornos físicos y psíquicos en los padres, hijos
no deseados, ausencia de control prenatal....) que se producen en las familias
desencadenando una respuesta agresiva hacia sus miembros. La disminución de
estos factores, podrían explicar la violencia intrafamiliar que se produce en
el fenómeno del maltrato infantil.
Consecuencias del
maltrato:
El Maltrato Infantil en
todas sus formas tienen una serie de consecuencias y que las podemos
identificar como consecuencias a corto, mediano y largo plazo en el desarrollo
psicosocial y emocional de los menores.
Los golpes y maltratos
físicos generalmente, en primer lugar producen daño físico, pero más tarde,
provoca daños psicológicos destructivos para las víctimas, ejerciendo un
impacto en áreas críticas del desarrollo infantil, con perjuicios presente y
futuro en lo social, emocional y cognitivo.
El carácter traumático
del pánico, el terror, la impotencia, las frustraciones severas, acompañadas de
dolor y del carácter impredecible del comportamiento del adulto agresor,
constituyen secuelas psicológicas que se manifiestan de las formas siguientes:
a) Autoestima baja:
Al igual que los niños
de familias con carencias afectivas, los niños Maltratados se sienten incapaces
y tienen sentimientos de inferioridad. Manifestándose en comportamientos de
timidez y miedo, o por el contrario, con comportamientos de hiperactividad,
tratando de llamar la atención de las personas que les rodean.
b) Síndromes de
Ansiedad, Angustia y Depresión
Estos pueden manifestarse en trastornos del
comportamiento, por angustia, miedo y ansiedad, o como estrés pos-traumático. A
veces estos trastornos, pueden estar disfrazados por mecanismos de adaptación a
la situación.
Estos niños desconfían
de los contactos físicos, particularmente de adultos, y se alteran cuando un
adulto se acerca.
Presentan problemas de
atención, concentración y tienen dificultad para comprender las instrucciones
que se les imparten.
Estos niños desarrollan
sentimientos de tristeza y desmotivación, pudiendo llegar a un estado anímico
deprimido, comportarse de forma auto-destructiva, como también llegar a la
automutilación.
Los niños maltratados
físicamente, son más agresivos con otros niños y presentan altas tasas de
conductas hostiles, como pegar, gritar, insultar, vejar…a veces; es decir,
dejan de ser víctimas, para convertirse en agresores.
Al mismo tiempo, existe
una conexión etiológica entre los malos tratos recibidos en la infancia y el
desarrollo fisiológico y social de la persona, tales como la delincuencia y/o
el comportamiento antisocial, durante la adolescencia y en la etapa adulta, y
el retardo del crecimiento y desnutrición.
c) Desorden de
Identidad
El niño golpeado llega puede tener una mala
imagen de sí mismo, puede creer que es él la causa del descontrol de sus
padres, lo que le llevará a autorepresentarse como una persona mala, inadecuada
o peligrosa.
2) CONSECUENCIA DEL
MALTRATO PSICOLÓGICO Y POR NEGLIGENCIA
La negligencia es la ausencia o
insuficiencia de cuidados físicos, médicos, afectivos y/o cognitivos. Los niños
tratados con negligencia se presentan sistemáticamente mal alimentados, sucios
y mal vestidos.
Es muy común que queden solos y sin
vigilancia, que no reciban atención sanitaria adecuada, y que sean víctimas de
privaciones psicoafectiva y de falta de estimulación por el conocimiento
permanente.